
Cuando buscamos una vivienda, una de las primeras preguntas que nos hacemos es: ¿cuántos metros cuadrados tiene? También consultamos el precio por metro cuadrado de la zona para comparar inmuebles y saber si una vivienda se ajusta al mercado.
Aunque utilizamos esta medida constantemente, pocas veces nos preguntamos cuál es su origen.
Un mundo sin medidas universales
Hasta finales del siglo XVIII, no existía un sistema de medición común. Cada país e incluso cada región empleaba sus propias unidades para medir terrenos, edificios y distancias.
Esto provocaba numerosos problemas, ya que una misma medida podía tener valores diferentes dependiendo del lugar. El comercio, la construcción y la gestión de propiedades resultaban mucho más complicados.
Para solucionar esta situación, durante la Revolución Francesa se impulsó la creación de un sistema de medidas universal, basado en criterios científicos y que pudiera utilizarse en cualquier territorio.
El nacimiento del metro
Así nació el metro. Originalmente, se definió como una diezmillonésima parte de la distancia entre el ecuador y el Polo Norte, calculada siguiendo el meridiano de París.
A partir de esta nueva unidad se creó el metro cuadrado, que representa la superficie de un cuadrado cuyos lados miden un metro.
Aunque actualmente puede parecer una medida muy sencilla, su aparición supuso una auténtica revolución. Por primera vez, era posible medir terrenos, valorar propiedades y planificar construcciones utilizando un mismo criterio.